viernes, 21 de noviembre de 2008
jueves, 6 de noviembre de 2008
Racismo en Estados Unidos
Me ha impresionado ver llorar al Reverendo Jesse Jackson... y no es para menos.
La población afroamericana ha sufrido muchas afrentas en tierras norteamericanas desde que llegó a ella, obligada, para cultivar tabaco y algodón. Mientras, la población de origen anglosajón gobernaba esos territorios y se enriquecía con los negocios que esa próspera tierra le facilitaba.
Poco a poco, dura y trabajosamente, esta población fue adquiriendo derechos y mejorando su situación social. Hay que reconocer que los Estados Unidos es un caso curioso en cuanto que en su seno ha planteado las luchas más sorprendentes -por cuestionar los principios éticos más elementales- pero, a su vez, las ha superado casi siempre desde una feroz lucha interna, que en ocasiones ha dado lugar a soluciones violentas y, en otras, a soluciones democráticas, siendo una constante en esas dialécticas la presencia del conflicto racial. Practicamente hasta nuestros días.
Por eso es muy duro aceptar que cuando este país se encuentra ante la más dura crisis económica, cuando ve cuestionado el liderazgo mundial, le toque trabajar para arreglar todo este tinglao de blancos... a un negro. ¿A quién si no?
No me extraña que llore el Reverendo Jesse Jackson y con él toda la población afroamericana.
La población afroamericana ha sufrido muchas afrentas en tierras norteamericanas desde que llegó a ella, obligada, para cultivar tabaco y algodón. Mientras, la población de origen anglosajón gobernaba esos territorios y se enriquecía con los negocios que esa próspera tierra le facilitaba.
Poco a poco, dura y trabajosamente, esta población fue adquiriendo derechos y mejorando su situación social. Hay que reconocer que los Estados Unidos es un caso curioso en cuanto que en su seno ha planteado las luchas más sorprendentes -por cuestionar los principios éticos más elementales- pero, a su vez, las ha superado casi siempre desde una feroz lucha interna, que en ocasiones ha dado lugar a soluciones violentas y, en otras, a soluciones democráticas, siendo una constante en esas dialécticas la presencia del conflicto racial. Practicamente hasta nuestros días.
Por eso es muy duro aceptar que cuando este país se encuentra ante la más dura crisis económica, cuando ve cuestionado el liderazgo mundial, le toque trabajar para arreglar todo este tinglao de blancos... a un negro. ¿A quién si no?
No me extraña que llore el Reverendo Jesse Jackson y con él toda la población afroamericana.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Se escribió hace 76 años y tiene plena actualidad (o no, que también pudiera ser)
Del prólogo de "Un Mundo Feliz", de Aldous Huxley:
"Desde luego, no hay razón alguna para que el nuevo totalitarismo se parezca al antiguo. El Gobierno, por medio de porras y piquetes de ejecución, hambre artificialmente provocada, encarcelamientos en masa y deportación también en masa no es solamente inhumano (a nadie, hoy día, le importa demasiado este hecho); se ha comprobado que es ineficaz, y en una época de tecnología avanzada la ineficacia es un pecado contra el Espíritu Santo. Un Estado totalitario realmente eficaz sería aquel en el cual los jefes políticos todopoderosos y su ejército de colaboradores pudieran gobernar una población de esclavos sobre los cuales no fuese necesario ejercer coerción alguna por cuanto amarían su servidumbre. Inducirles a amarla es la tarea asignada en los actuales estados totalitarios a los Ministerios de Propaganda, los directores de los periódicos y los maestros de escuela. Pero sus métodos todavía son toscos y acientíficos. La antigua afirmación de los jesuitas, según los cuales si se encargaban de la educación del niño podían responder de las opiniones religiosas del hombre, fue dictada más por el deseo que por la realidad de los hechos. Y el pedagogo moderno probablemente es menos eficiente en cuanto a condicionar los reflejos de sus alumnos de lo que lo fueron los reverendos padres que educaron a Voltaire. Los mayores triunfos de la propaganda se han logrado, no haciendo algo, sino impidiendo que ese algo se haga. Grande es la verdad, pero más grande todavía, desde un punto de vista práctico, el silencio sobre la verdad. Por el simple procedimiento de no mencionar ciertos temas, de bajar lo que Mr. Churchill llama un telón de acero entre las masas y los hechos o argumentos que los jefes políticos consideran indeseables, la propaganda totalitarista ha influido en la opinión de manera mucho más eficaz de lo que lo hubiese conseguido mediante las más elocuentes denuncias y las más convincentes refutaciones lógicas. Pero el silencio no basta. Si se quiere evitar la persecución, la liquidación y otros síntomas de fricción social, es preciso que los aspectos positivos de la propaganda sean tan eficaces como los negativos. Los más importantes Proyectos Manhattan del futuro serán vastas encuestas patrocinadas por los gobiernos sobre lo que los políticos y los científicos que intervendrán en ellas llamarán el problema de la felicidad; en otras palabras, el problema de lograr que la gente ame su servidumbre.
Sin seguridad económica, el amor a la servidumbre no puede llegar a existir; en aras a la brevedad, doy por sentado resolver el problema de la seguridad permanente. Pero la seguridad tiende muy rápidamente a darse por sentada. Su logro es una revolución meramente superficial, externa. El amor a la servidumbre sólo puede lograrse como resultado de una revolución profunda, personal, en las mentes y los cuerpos humanos. Para llevar a cabo esta revolución necesitamos, entre otras cosas, los siguientes descubrimientos e inventos. En primer lugar, una técnica mucho más avanzada de la sugestión, mediante el condicionamiento de los infantes y, más adelante, con la ayuda de drogas, tales como la escopolamina. En segundo lugar, una ciencia, plenamente desarrollada, de las diferencias humanas, que permita a los dirigentes gubernamentales destinar a cada individuo dado a su adecuado lugar en la jerarquía social y económica. (Las clavijas redondas en agujeros cuadrados tienden a alimentar pensamientos peligrosos sobre el sistema social y a contagiar su descontento a los demás.) En tercer lugar (puesto que la realidad, por utópica que sea, es algo de lo cual la gente siente la necesidad de tomarse frecuentes vacaciones), un sustitutivo para el alcohol y los demás narcóticos, algo que sea al mismo tiempo menos dañino y más placentero que la ginebra o la heroína. Y finalmente (aunque éste sería un proyecto a largo plazo, que exigiría generaciones de dominio totalitario para llegar a una conclusión satisfactoria), un sistema de eugenesia a prueba de tontos, destinado a estandardizar el producto humano y a facilitar así la tarea de los dirigentes. En UN MUNDO FELIZ esta uniformización del producto humano ha sido llevada a un extremo fantástico, aunque quizá no imposible. Técnica e ideológicamente, todavía estamos muy lejos de los bebés embotellados y los grupos de Bokanovsky de adultos con inteligencia infantil. Pero por los alrededores del año 600 de la Era Fordiana, ¿quién sabe qué puede ocurrir? En cuanto a los restantes rasgos característicos de este mundo más feliz y más estable -los equivalentes del soma, la hipnopedia y el sistema científico de castas-, probablemente no se hallan más que a tres o cuatro generaciones de distancia. Ya hay algunas ciudades americanas en las cuales el número de divorcios iguala al número de bodas. Dentro de pocos años, sin duda alguna, las licencias de matrimonio se expenderán como las licencias para perros, con validez sólo para un período de doce meses, y sin ninguna ley que impida cambiar de perro o tener más de un animal a la vez. A medida que la libertad política y económica disminuye, la libertad sexual tiende, en compensación, a aumentar. Y el dictador (a menos que necesite carne de cañón o familias con las cuales colonizar territorios desiertos o conquistados) hará bien en favorecer esta libertad. En colaboración con la libertad de soñar despiertos bajo la influencia de los narcóticos, del cine y de la radio, la libertad sexual ayudará a reconciliar a sus súbditos con la servidumbre que es su destino."
"Desde luego, no hay razón alguna para que el nuevo totalitarismo se parezca al antiguo. El Gobierno, por medio de porras y piquetes de ejecución, hambre artificialmente provocada, encarcelamientos en masa y deportación también en masa no es solamente inhumano (a nadie, hoy día, le importa demasiado este hecho); se ha comprobado que es ineficaz, y en una época de tecnología avanzada la ineficacia es un pecado contra el Espíritu Santo. Un Estado totalitario realmente eficaz sería aquel en el cual los jefes políticos todopoderosos y su ejército de colaboradores pudieran gobernar una población de esclavos sobre los cuales no fuese necesario ejercer coerción alguna por cuanto amarían su servidumbre. Inducirles a amarla es la tarea asignada en los actuales estados totalitarios a los Ministerios de Propaganda, los directores de los periódicos y los maestros de escuela. Pero sus métodos todavía son toscos y acientíficos. La antigua afirmación de los jesuitas, según los cuales si se encargaban de la educación del niño podían responder de las opiniones religiosas del hombre, fue dictada más por el deseo que por la realidad de los hechos. Y el pedagogo moderno probablemente es menos eficiente en cuanto a condicionar los reflejos de sus alumnos de lo que lo fueron los reverendos padres que educaron a Voltaire. Los mayores triunfos de la propaganda se han logrado, no haciendo algo, sino impidiendo que ese algo se haga. Grande es la verdad, pero más grande todavía, desde un punto de vista práctico, el silencio sobre la verdad. Por el simple procedimiento de no mencionar ciertos temas, de bajar lo que Mr. Churchill llama un telón de acero entre las masas y los hechos o argumentos que los jefes políticos consideran indeseables, la propaganda totalitarista ha influido en la opinión de manera mucho más eficaz de lo que lo hubiese conseguido mediante las más elocuentes denuncias y las más convincentes refutaciones lógicas. Pero el silencio no basta. Si se quiere evitar la persecución, la liquidación y otros síntomas de fricción social, es preciso que los aspectos positivos de la propaganda sean tan eficaces como los negativos. Los más importantes Proyectos Manhattan del futuro serán vastas encuestas patrocinadas por los gobiernos sobre lo que los políticos y los científicos que intervendrán en ellas llamarán el problema de la felicidad; en otras palabras, el problema de lograr que la gente ame su servidumbre.
Sin seguridad económica, el amor a la servidumbre no puede llegar a existir; en aras a la brevedad, doy por sentado resolver el problema de la seguridad permanente. Pero la seguridad tiende muy rápidamente a darse por sentada. Su logro es una revolución meramente superficial, externa. El amor a la servidumbre sólo puede lograrse como resultado de una revolución profunda, personal, en las mentes y los cuerpos humanos. Para llevar a cabo esta revolución necesitamos, entre otras cosas, los siguientes descubrimientos e inventos. En primer lugar, una técnica mucho más avanzada de la sugestión, mediante el condicionamiento de los infantes y, más adelante, con la ayuda de drogas, tales como la escopolamina. En segundo lugar, una ciencia, plenamente desarrollada, de las diferencias humanas, que permita a los dirigentes gubernamentales destinar a cada individuo dado a su adecuado lugar en la jerarquía social y económica. (Las clavijas redondas en agujeros cuadrados tienden a alimentar pensamientos peligrosos sobre el sistema social y a contagiar su descontento a los demás.) En tercer lugar (puesto que la realidad, por utópica que sea, es algo de lo cual la gente siente la necesidad de tomarse frecuentes vacaciones), un sustitutivo para el alcohol y los demás narcóticos, algo que sea al mismo tiempo menos dañino y más placentero que la ginebra o la heroína. Y finalmente (aunque éste sería un proyecto a largo plazo, que exigiría generaciones de dominio totalitario para llegar a una conclusión satisfactoria), un sistema de eugenesia a prueba de tontos, destinado a estandardizar el producto humano y a facilitar así la tarea de los dirigentes. En UN MUNDO FELIZ esta uniformización del producto humano ha sido llevada a un extremo fantástico, aunque quizá no imposible. Técnica e ideológicamente, todavía estamos muy lejos de los bebés embotellados y los grupos de Bokanovsky de adultos con inteligencia infantil. Pero por los alrededores del año 600 de la Era Fordiana, ¿quién sabe qué puede ocurrir? En cuanto a los restantes rasgos característicos de este mundo más feliz y más estable -los equivalentes del soma, la hipnopedia y el sistema científico de castas-, probablemente no se hallan más que a tres o cuatro generaciones de distancia. Ya hay algunas ciudades americanas en las cuales el número de divorcios iguala al número de bodas. Dentro de pocos años, sin duda alguna, las licencias de matrimonio se expenderán como las licencias para perros, con validez sólo para un período de doce meses, y sin ninguna ley que impida cambiar de perro o tener más de un animal a la vez. A medida que la libertad política y económica disminuye, la libertad sexual tiende, en compensación, a aumentar. Y el dictador (a menos que necesite carne de cañón o familias con las cuales colonizar territorios desiertos o conquistados) hará bien en favorecer esta libertad. En colaboración con la libertad de soñar despiertos bajo la influencia de los narcóticos, del cine y de la radio, la libertad sexual ayudará a reconciliar a sus súbditos con la servidumbre que es su destino."
martes, 21 de octubre de 2008
Camino, Alexia y la "muerte digna"
Como buen internauta patrio, tanto desde mi cualidad de internauta como desde la de patrio, me gusta opinar de temas que no domino. ¿O es que el verdadero atractivo de los debates y discusiones en la red no consiste en, primero, tomar partido y, luego, buscar argumentos para quedar por encima del resto? ¿Sólo en la red?
No he visto la película "Camino" ni conozco, salvo dos generalidades, la vida de Alexia. Por ejemplo, no sé si Alexia fue del Opus Dei. Pero voy a hablar del tema.
Y empiezo desde mi "deformación profesional" (soy abogado), aplicando el principio de "presunción de inocencia" a Don Javier Fesser, director de la película "Camino", presuponiendo que ha tratado de reflejar la realidad del Opus Dei y la vida de esta niña... pero desde los "esquemas mentales" de un "ateo practicante". Es decir, que estamos ante una película "objetivamente subjetiva", "subjetivamente objetiva" y, por supuesto, viceversa. El problema, veo yo, es si un ateo practicante puede llegar a entender desde sus esquemas mentales el Opus Dei y la enfermedad y muerte de una niña creyente y, después, plasmar todo en una película... y que esa película sea fiel reflejo de la realidad.
Yo no sería capaz de dar una clase de Física cuántica. O sí, que para eso soy "internauta patrio"... Mmmm, tal vez si me lo propongo -y me lo financian- consiga hacer una película sobre la Física cuántica.
Como ya no sé cómo seguir, me voy por los célebres cerros de Úbeda. Cuando los defensores de la eutanasia emplean el término "muerte digna", lo que en realidad señalan es una "vida indigna" y una vía para solucionar ese problema. ¿Y qué es una "vida indigna": la del enfermo que sufre dolores físicos, la del anciano olvidado de su familia que sufre dolores morales, la del empresario que se enriquece con salarios y negocios injustos y es admirado por sus vecinos o la del funcionario "de libre designación" -político- que gana tres veces más que el trabajador del sector privado, a costa del erario público, es decir, de los impuestos que pagan los trabajadores del sector privado, y se dedica en exclusiva al partido político en el que milita?
Volviendo al tema, la vida de Alexia, deduzco, es la de una niña enferma de cáncer, con fuertes dolores físicos, que va a morir -salvo hecho extraordinario que los creyentes denominamos "milagro"- y que, deseando que ocurra ese hecho extraordinario, no obstante, es feliz ofreciendo sus sufrimientos para -atención, ateos- "corredimir". El que no domine este concepto de "corredención", consistiría, según aproximación "pedestre" de quien suscribe, en que todo ser humano puede colaborar en la obra redentora de Jesucristo y, por amor a los demás, ofrecerse a Dios para que nos sea mostrado el camino de la Verdad, la Justicia... es decir, para que veámos cómo podemos mejorar este mundo y tengamos fuerzas para hacerlo realidad.
El sufrimiento físico no se lo quita nadie, salvo la administración de medicamentos, pero sus creencias le ayudan a ser feliz. Esas mismas creencias hacen que esta niña esté rodeada en el momento de su muerte de su familia, amigas, profesoras... y muere siendo feliz. ¿No es ésta una "muerte digna"?
Digo yo que para que una muerte sea digna, habrá primero que dignificar la vida del enfermo, del solitario, del hambriento, del infeliz. Pero si sus circunstancias, esas por las que en ocasiones una persona desea morir, no cambian ¿podemos considerar que muere dignamente o indignamente? Yo conozco una persona que deseó morir hace más de quince años porque era infeliz y hoy está felizmente casada y tiene dos hijos.
Quedaría por resolver el problema de si las creencias de esta niña son ciertas, pero ¿no habíamos quedado en que nada es verdad y en que todo depende del color del cristal con que se mira? Supongo que nadie quiere imponer el color de sus gafas al resto.
Sin tratar de imponeros mi verdad y por si alguno necesita ayuda y no tiene a quien acudir, por si las moscas, os invito a que se lo pidáis a Alexia:

Dios de piedad y misericordia
que derramaste sobre tu sierva Alexia
gracias abundantísimas
para que, viviendo con fe y sencillez
los acontecimientos de cada día
te siguiera alegremente por el camino de la Cruz,
haz que por su mediación viva yo,
abandonado en tus paternales brazos,
la grandeza de las cosas pequeñas,
haciéndose realidad
también en mí, y en los demás,
la súplica que, desde niña, suscitaste en su alma:
¡Jesús, que yo haga siempre lo que Tú quieras!
Dígnate glorificar a tu sierva Alexia
y concédeme, por su intercesión,
el favor que te pido.
(Pídase)
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
No he visto la película "Camino" ni conozco, salvo dos generalidades, la vida de Alexia. Por ejemplo, no sé si Alexia fue del Opus Dei. Pero voy a hablar del tema.
Y empiezo desde mi "deformación profesional" (soy abogado), aplicando el principio de "presunción de inocencia" a Don Javier Fesser, director de la película "Camino", presuponiendo que ha tratado de reflejar la realidad del Opus Dei y la vida de esta niña... pero desde los "esquemas mentales" de un "ateo practicante". Es decir, que estamos ante una película "objetivamente subjetiva", "subjetivamente objetiva" y, por supuesto, viceversa. El problema, veo yo, es si un ateo practicante puede llegar a entender desde sus esquemas mentales el Opus Dei y la enfermedad y muerte de una niña creyente y, después, plasmar todo en una película... y que esa película sea fiel reflejo de la realidad.
Yo no sería capaz de dar una clase de Física cuántica. O sí, que para eso soy "internauta patrio"... Mmmm, tal vez si me lo propongo -y me lo financian- consiga hacer una película sobre la Física cuántica.
Como ya no sé cómo seguir, me voy por los célebres cerros de Úbeda. Cuando los defensores de la eutanasia emplean el término "muerte digna", lo que en realidad señalan es una "vida indigna" y una vía para solucionar ese problema. ¿Y qué es una "vida indigna": la del enfermo que sufre dolores físicos, la del anciano olvidado de su familia que sufre dolores morales, la del empresario que se enriquece con salarios y negocios injustos y es admirado por sus vecinos o la del funcionario "de libre designación" -político- que gana tres veces más que el trabajador del sector privado, a costa del erario público, es decir, de los impuestos que pagan los trabajadores del sector privado, y se dedica en exclusiva al partido político en el que milita?
Volviendo al tema, la vida de Alexia, deduzco, es la de una niña enferma de cáncer, con fuertes dolores físicos, que va a morir -salvo hecho extraordinario que los creyentes denominamos "milagro"- y que, deseando que ocurra ese hecho extraordinario, no obstante, es feliz ofreciendo sus sufrimientos para -atención, ateos- "corredimir". El que no domine este concepto de "corredención", consistiría, según aproximación "pedestre" de quien suscribe, en que todo ser humano puede colaborar en la obra redentora de Jesucristo y, por amor a los demás, ofrecerse a Dios para que nos sea mostrado el camino de la Verdad, la Justicia... es decir, para que veámos cómo podemos mejorar este mundo y tengamos fuerzas para hacerlo realidad.
El sufrimiento físico no se lo quita nadie, salvo la administración de medicamentos, pero sus creencias le ayudan a ser feliz. Esas mismas creencias hacen que esta niña esté rodeada en el momento de su muerte de su familia, amigas, profesoras... y muere siendo feliz. ¿No es ésta una "muerte digna"?
Digo yo que para que una muerte sea digna, habrá primero que dignificar la vida del enfermo, del solitario, del hambriento, del infeliz. Pero si sus circunstancias, esas por las que en ocasiones una persona desea morir, no cambian ¿podemos considerar que muere dignamente o indignamente? Yo conozco una persona que deseó morir hace más de quince años porque era infeliz y hoy está felizmente casada y tiene dos hijos.
Quedaría por resolver el problema de si las creencias de esta niña son ciertas, pero ¿no habíamos quedado en que nada es verdad y en que todo depende del color del cristal con que se mira? Supongo que nadie quiere imponer el color de sus gafas al resto.
Sin tratar de imponeros mi verdad y por si alguno necesita ayuda y no tiene a quien acudir, por si las moscas, os invito a que se lo pidáis a Alexia:

Dios de piedad y misericordia
que derramaste sobre tu sierva Alexia
gracias abundantísimas
para que, viviendo con fe y sencillez
los acontecimientos de cada día
te siguiera alegremente por el camino de la Cruz,
haz que por su mediación viva yo,
abandonado en tus paternales brazos,
la grandeza de las cosas pequeñas,
haciéndose realidad
también en mí, y en los demás,
la súplica que, desde niña, suscitaste en su alma:
¡Jesús, que yo haga siempre lo que Tú quieras!
Dígnate glorificar a tu sierva Alexia
y concédeme, por su intercesión,
el favor que te pido.
(Pídase)
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
viernes, 3 de octubre de 2008
Papeles para todos
La Policía está haciendo redadas contra la inmigración ilegal en las calles de Madrid y en las estaciones de metro en las que hay más inmigrantes. Ayer, por ejemplo, en la estación de Avenida de América a las ocho de la tarde. Huelga decir que se llevan a los inmigrantes al calabozo.
Estas redadas no se hacían cuando España necesitaba mano de obra barata, pero sí se hacen cuando el paro se incrementa a un ritmo bastante llamativo.
¿No somos un pelín hipócritas? ¿o es que antes no eran también ilegales?
Estas redadas no se hacían cuando España necesitaba mano de obra barata, pero sí se hacen cuando el paro se incrementa a un ritmo bastante llamativo.
¿No somos un pelín hipócritas? ¿o es que antes no eran también ilegales?
lunes, 15 de septiembre de 2008
Calentitas, recién salidas del horno...
1ª cita: "A menudo las leyes buscan acomodarse más a las costumbres y a las reivindicaciones de personas o de grupos particulares que a promover el bien común de la sociedad".
2ª cita: unión estable entre un hombre y una mujer "ordenada a construir una felicidad terrenal con el nacimiento de los hijos dados por Dios".
3ª cita: subrayó la importancia de la catequesis para acrecentar en el bautizado el sentido de Dios y aseguró que una "esmerada preparación de los catequistas permitirá la transmisión íntegra de la fe". Prosigue diciendo que muchos hombres "no soportan" la doctrina sana y que, para halagarse el oído, se rodean de "maestros a la medida de sus deseos" y, por ello, es necesaria más que nunca la catequesis para la transmisión de la fe.
4ª cita: "la permisividad moral no hace feliz al hombre".
5ª cita: la Iglesia "no reivindica el puesto del Estado, no quiere sustituirle...". "La Iglesia es una sociedad basada en convicciones, que se sabe responsable de todos y no puede limitarse a sí misma. Habla con libertad y dialoga con la misma libertad con el deseo de alcanzar la libertad común".
Son frases del Papa Benedicto XVI en su viaje a Francia que he sacado de una noticia de "Religión en Libertad".
2ª cita: unión estable entre un hombre y una mujer "ordenada a construir una felicidad terrenal con el nacimiento de los hijos dados por Dios".
3ª cita: subrayó la importancia de la catequesis para acrecentar en el bautizado el sentido de Dios y aseguró que una "esmerada preparación de los catequistas permitirá la transmisión íntegra de la fe". Prosigue diciendo que muchos hombres "no soportan" la doctrina sana y que, para halagarse el oído, se rodean de "maestros a la medida de sus deseos" y, por ello, es necesaria más que nunca la catequesis para la transmisión de la fe.
4ª cita: "la permisividad moral no hace feliz al hombre".
5ª cita: la Iglesia "no reivindica el puesto del Estado, no quiere sustituirle...". "La Iglesia es una sociedad basada en convicciones, que se sabe responsable de todos y no puede limitarse a sí misma. Habla con libertad y dialoga con la misma libertad con el deseo de alcanzar la libertad común".
Son frases del Papa Benedicto XVI en su viaje a Francia que he sacado de una noticia de "Religión en Libertad".
martes, 2 de septiembre de 2008
Me lo envió mi hermano mayor, Ramón.
"No te inquietes por las dificultades de la vida,
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su porvenir más o menos sombrío.
Quiere lo que Dios quiere.
Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades
el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo,
acepta los designios de su providencia.
Poco importa que te consideres un frustrado
si Dios te considera plenamente realizado;
a su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios
que te quiere para sí.
Y que llegará hasta ti, aunque jamás le veas.
Piensa que estás en sus manos,
tanto más fuertemente cogido,
cuanto más decaído y triste te encuentres.
Vive feliz. Te lo suplico.
Vive en paz.
Que nada te altere.
Que nada sea capaz de quitarte tu paz.
Ni la fatiga psíquica. Ni tus fallos morales.
Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro
una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor
continuamente te dirige.
Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad,
todo aquello que te llene de la paz de Dios.
Recuerda:
cuanto te reprima e inquiete es falso.
Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida
y de las promesas de Dios.
Por eso, cuando te sientas
apesadumbrado,
triste,
adora y confía... "
PIERRE TEILHARD DE CHARDIN
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su porvenir más o menos sombrío.
Quiere lo que Dios quiere.
Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades
el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo,
acepta los designios de su providencia.
Poco importa que te consideres un frustrado
si Dios te considera plenamente realizado;
a su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios
que te quiere para sí.
Y que llegará hasta ti, aunque jamás le veas.
Piensa que estás en sus manos,
tanto más fuertemente cogido,
cuanto más decaído y triste te encuentres.
Vive feliz. Te lo suplico.
Vive en paz.
Que nada te altere.
Que nada sea capaz de quitarte tu paz.
Ni la fatiga psíquica. Ni tus fallos morales.
Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro
una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor
continuamente te dirige.
Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad,
todo aquello que te llene de la paz de Dios.
Recuerda:
cuanto te reprima e inquiete es falso.
Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida
y de las promesas de Dios.
Por eso, cuando te sientas
apesadumbrado,
triste,
adora y confía... "
PIERRE TEILHARD DE CHARDIN
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